dissabte, 31 de març del 2007

A los accionistas minoritarios de Endesa

Desde hace cinco días, soy ex-accionista minoritario de Endesa y dadas las múltiples maniobras (que entiendo favorecen al gran accionista y perjudican al pequeño) que van más allá de una política de libre mercado, pongo al alcance de todo el mundo mi experiencia.

Me acogí a la OPA de E-On por varias razones, sobretodo por considerarla justa, abierta y transparente. Más tarde, cuando empezaron los movimientos bursátiles, y no bursátiles, de Enel y Acciona, con trasfondo político incluido, tuve que reconsiderar mi decisión. Aprovechando que la CNMV levantó la obligación vinculante con la OPA, me salí de mi compromiso con E-On y puse las acciones a la venta, en el mercado libre, al mismo precio; es decir, a 38’75. Pues bien, las acciones fueron vendidas a 41’00, a pesar de que aquel día cerraron a 40,24. Obviamente, felicité a los gestores bursátiles de mi entidad bancaria. Aunque me dijeron que “había tenido suerte”, cosa que dudo.

No es mi intención que este escrito sea referencia para nadie. Pero no es menos cierto que cuando hay pugnas entre los grandes accionistas, los pequeños accionistas sólo podemos buscar los huecos y alternativas que nos dejan tanto los grandes accionistas como el mercado. Hace muchos años, mi abuela ya con noventa años me dijo: “Jesús, si nunca inviertes en bolsa (ella le llamaba comprar láminas), no se te olvide que la bolsa es un juego y que no estás invirtiendo, estás jugando a bolsa”

diumenge, 25 de març del 2007

Aleshores..., per què ho fem al revés?

S’han buscat i fet múltiples definicions del concepte salut. La qual cosa, sols pot significar que: o bé no es troba la definició adequada o bé hi ha moltes percepcions a l’hora de definir-la. No obstant això, encara segueix vigent el concepte de la persona com “ésser bio-psico-social-espiritual” Per tant, també podríem considerar la salut d’una persona com l’equilibri i cohesió entre els quatre aspectes que té aquest ésser. Gens fàcil en el complicat món que vivim.

Per altra banda (a nivell social), tot sovint es confon salut amb benestar, com es confonen llibertat (com elecció) i independència (l’autèntica llibertat) I, curiosament, la percepció d’aquest benestar està associat a la dependència que moltes vegades té la persona amb substàncies químiques (medicaments o no, drogues o no), a condicionaments socials (moda, estètica, etc.) i a supeditacions psíquiques (entorn familiar i social, política, etc.) I contra més immadura sigui aquesta societat (no confondre amb el seu desenvolupament tècnic i econòmic) més depenen es farà en temes de salut.

Quan un professional de les Ciències de la Salut estableix una relació terapèutica, genera un cordó umbilical de dependència amb el malalt que, tard o d’hora, s’haurà de tallar. El fet és que tenim una relació basada en la malaltia, no en la salut, això fa que la dependència sigui quasi total amb el sistema sanitari. A més a més, el professional ha d’integrar-se en el sistema on primen les estadístiques, els objectius i el desenvolupament tècnic, que lluita contra la malaltia, per damunt de la promoció de la salut. Dit d’una altra manera, es treballa “a posteriori” enlloc de treballar “a priori” Un aforisme japonès diu: “no és més ric qui més té, és més ric qui menys necessita” Parafrasejant aquesta dita, podem dir: “no té més salut qui més recursos sanitaris disposa, té més salut qui menys ha d’utilitzar-los”

I dit tot això, em pregunto: per què ho fem al revés? Per què els polítics no fan i promouen les estadístiques de salut a la baixa, senyal inequívoc d’aquesta salut? Per què cada any s’han d’atendre més malalts que l’any anterior?

Ignoràncies apart, no pretenc que la meva percepció de salut quedi constatada, mitjançant la interpretació de preguntes retòriques.

dimarts, 27 de febrer del 2007

Consideraciones democráticas

“Veritatis simplex oratio est”

El concepto democracia proviene (como todo el mundo sabe) de la fusión de dos palabras del griego antiguo: “Demos” que significa pueblo, país; y “Kratos” que significa poder, fuerza. Tradicionalmente, se define la democracia como “el poder del pueblo” Pero no es menos cierto que también puede definirse como “la fuerza de un país”

La condición “sine qua num” para que un país tenga democracia es que sus ciudadanos sean demócratas. Desde un punto de vista unipersonal, el demócrata es un librepensador que ejerce su pensamiento político de forma racional, sin caer en la tentación emocional (o visceral) que le pueda proponer un partido político para conseguir su voto. El demócrata desea efectuar una elección totalmente libre de aquella persona que le ha de representar. Ésta sería otra condición democrática fundamental: la diferenciación entre votante (listas cerradas) y elector (listas abiertas) El demócrata está en contra que su elección la haga un partido por él, que le sea impuesta esa elección (de forma endogámica y autocrática) y establecida por la ejecutiva de ese partido, mediante una lista cerrada y jerarquizada. Y ésta es la diferencia esencial entre una democracia y un régimen democrático. Puesto que, ¿a quién representa un partido político: a los ciudadanos o a sus dirigentes y militantes?

Un régimen democrático (listas cerradas) suele determinar la confrontación de ideas de forma monolítica entre los diferentes partidos políticos, y los ciudadanos siempre van o bien a la zaga o bien se convierten en comparsas o meros espectadores de la confrontación. Mientras que en democracia (listas abiertas) cada político, sea cual sea su partido, debe manifestar y defender, de forma individual, la representatividad de sus ideas ante sus electores. Al mismo tiempo, esta idiosincrasia favorece la libre circulación interna de ideas dentro de un partido; puesto que, el poder real no reside en la ejecutiva del partido, reside en la elección que efectúa el ciudadano y el compromiso adquirido por el político al ser elegido.

Una condición democrática esencial es la alternancia en el poder. El demócrata no sólo acepta esta condición sino que, además, la favorece; alternando su voto como regulación lógica que evite el enquistamiento autocrático, que siempre se produce cuando hay una permanencia en el poder demasiado prolongada.

Otra condición democrática básica, que estructura una democracia, es una ley de financiación de partidos políticos, que sea clara y diáfana como el agua. El elector (que no votante) tiene derecho a saber con qué y quién financia al partido político. Ese derecho se debe ejercer como elector y, también, se puede ejercer como consumidor. El ciudadano tiene pleno derecho a elegir el consumo de un producto, en función de una posible posición política que esté patrocinada por una empresa.

Por otro lado, sería conveniente refutar esa especie de “axioma democrático” que determina: “En un estado de derecho no hay nada por encima de la ley” ¡Craso error! Algunas cosas sí están por encima de la ley. Para empezar, la voluntad popular. Para continuar, la ética. Por tanto, ya va siendo hora que deslindemos lo que es legal (por ley) de lo que es legítimo (por ético) Así, por ejemplo, los resultados electorales de los estatutos de Catalunya y Andalucía son perfectamente legales, pero no son legítimos, al no tener el amparo de una mayoría de votantes. Y, llegados a este punto, entramos en la disquisición (siempre interesada) entre la mayoría simple, la mayoría absoluta, la mayoría de los dos tercios, etc. Demasiadas determinaciones para establecer el concepto “mayoría” que debería ser único.

Y se vuelve a establecer una diferencia entre democracia y régimen democrático. Cuando, por ejemplo, se obvia o se articula de forma social la abstención: “¿Elecciones el día de Todos los Santos...?” “¿Elecciones en domingo de carnaval...?” Ya va siendo hora que políticos y comentaristas políticos dejen de interpretar la abstención, según les conviene, y se dediquen a investigar y preguntar a la gente, al pueblo, por qué no va a votar. La abstención tiene muchas y variadas razones (ninguna de ellas social), pero todas estas razones tienen un denominador común “el castigo y censura a los políticos” Resulta lógico que, el ciudadano “encabronado”, le dé al político donde más le duele; es decir, la abstención. ¿Cuándo tendrán los políticos la suficiente humildad para admitirlo?

La gente está harta de demagogias, de mentiras, de promesas incumplidas, de manipulaciones y de enfrentamientos partidistas. La gente quiere políticos que sean gestores competentes, que administren correctamente los impuestos y que solucionen los problemas cotidianos que tiene el ciudadano. Política y Administración es un binomio que debería ser inseparable. Por ello, un Gobierno (municipal, autonómico, estatal) y una Administración (municipal, autonómica, estatal) deberían funcionar en estéreo. No se puede estar en perenne disociación entre la concepción social que tienen los políticos y la realidad cotidiana percibida por los ciudadanos. Como tampoco es aceptable la premisa paternalista que determina al político como un “profesional de la política”, mientras se relega al ciudadano como simple “aficionado”

En resumen, si los políticos (de forma incondicional) no ejercen y promocionan el concepto democrático de “el poder del pueblo”, que no se quejen cuando los ciudadanos, hartos, reniegan de ellos y se van pasando al segundo concepto democrático de “la fuerza de un país” Es decir, la sociedad civil.

diumenge, 18 de febrer del 2007

Preguntas boomerang

(La retórica del sentido común)

¿Dónde acaba la tolerancia y dónde comienza la permisividad?

¿Por qué es tan fácil legislar y tan difícil hacer cumplir la ley?

¿Dónde acaba la presunción de inocencia y dónde comienza la presunción de culpabilidad?

¿Si hay consumo de drogas, no hay primero tráfico de drogas?

¿Dónde acaba el gamberrismo y dónde comienzan el vandalismo y el terrorismo?

¿Por qué se nos obliga a ser votantes (listas cerradas) y no podemos ser electores (listas abiertas)?

¿Cómo y quién financia a los partidos políticos?

¿Hasta dónde es capaz de llegar el paternalismo político?

¿Por qué el tabaco es el único producto de consumo que no relaciona su composición y los aditivos de su manufacturación?

¿Cómo se puede diferenciar una democracia de un régimen democrático?

¿Por qué los impuestos indirectos son proporcionales y no son lineales?

¿Si la constitución determina el derecho a la vivienda, por qué es tan cara su transmisión familiar?

¿Cómo se integra una monarquía parlamentaria en el contexto de un estado federal-confederal?

¿Por qué la mayoría de los políticos prefieren hacer "paz" con la mentira que "guerra" con la verdad?

¿Por qué siempre acaba imponiéndose la forma sobre el fondo?

dissabte, 17 de febrer del 2007

Dissociació de la morbositat

“Calumnieu amb audàcia;
sempre quedarà alguna cosa”
Francis Bacon


Vulguem o no, de forma conscient o inconscient, quan ens parlen malament d’una persona sempre ens fiquem a la defensiva. És una reacció relativament normal i comprensible, davant d’un “perill potencial”, però aquesta reacció també ens pot indicar la manca de maduresa que, en major o menor grau, tothom té. Si més no, la por ancestral i quasi genètica a tot allò que ens és desconegut. Aquesta actitud defensiva pot accentuar-se, en funció de la credibilitat que li tinguem a la persona que ens “subministra la notícia” i a l’estat d’alerta que es pugui derivar per tenir o no relació amb la persona qüestionada–difamada; o si aquesta relació, directa o indirecta, la tindrem amb ella en un futur immediat i les possibles repercussions que se’n puguin derivar. De fet, estem determinant les fronteres d’un territori propi i personal, i el seu grau d’inviolabilitat; sempre tenim certa esgarrifor a “contaminar-nos” o que ens esquitxin formes de ser o comportaments aliens al nostre.

D’aquesta manera, involuntàriament, solem negar el fet democràtic més elemental: la presumpció d’innocència. Ja que, ningú es pren la molèstia de contrastar la informació que ha rebut ni recaptar l’opinió de l’afectat, passant aquest afectat, directament, a la “quarantena” de la presumpció de culpabilitat. Curiosament, sempre hi ha un límit a la credibilitat d’aquesta informació –recorda una mica el fet diferencial entre paranoia i parafrènia–. Així, per exemple, si la notícia és molt extrema qüestionem la seva veracitat com funció versemblant, fruit del conglomerat de factors que ens són propis –els que modelen la nostra opinió– i la credibilitat imaginativa que puguem tenir dins la nostra pròpia estabilitat psicològica; mentre que si aquesta informació és de contingut socialment “normal” i “d’ampli espectre”, ens la solem empassar sense cap mena de problema, sense aplicar el més que higiènic benefici del dubte.

Si, a més a més, ens atrapa la morbositat, entrem a formar part de la cadena (social, familiar o laboral) transmetent la notícia d’una anella a altra: “M’han dit...” “Ja sabeu que...” En cada anella –i en el millor dels casos– es produeixen distorsions, deduccions i errors interpretatius, que arropen la informació. I –en el pitjor dels casos– poden afegir-se “complements” i, inclòs, maledicències (per part d’alguna anella de transmissió) que l’engreixen; en funció, moltes vegades, d’enemistats o enfrontaments personals. Com diu la dita castellana: “Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid...” Evidentment, contra més llarga sigui aquesta cadena, més deformada–manipulada arribarà la informació a les últimes anelles de la cadena. Amb la qual cosa, es produeix l’efecte –producte acumulatiu de la morbositat en el seu pas per la cadena– que per un costat fa més creïble la notícia i per un altre fa més difícil la verificació o la contrastació de la mateixa; per trobar-se, cada vegada, més allunyada de la font inicial.

Realment –i de forma molt simplista–, podem determinar que només hi ha dos tipus de persones: les demòcrates i totes les altres. Les que “per se” apliquen la presumpció d’innocència i les que no l’apliquen. Amb una conclusió final –fruit de la sentència de Francis Bacon– i és el poder dissociatiu que té la morbositat entre una realitat–veritat i una realitat fictícia generada. Ja que, la credibilitat no està en funció de la veritat, està en funció de la persona que transmet o, a vegades, genera la notícia i del seu poder de persuasió.

divendres, 16 de febrer del 2007

El gregarisme en el mobbing

Un dels fenòmens que se sol produir en el complex món que envolta l’entorn de l’assetjament socio-laboral (mobbing) i que, al meu entendre, no ha estat prou estudiat, és el fenomen del gregarisme (el gregarisme de grup) Díaz Franco[1] també fa referència a aquest gregarisme en conductes similars al “mobbing” i igualment perverses: “bullying” (Anglaterra), “harassment” (E.E.U.U.), “whistle blowers” i “ijime” (Japó) I té en compte el que diuen la majoria d’autors: La pràctica de l’assetjament moral resulta més procliva en el territori de l’Administració i de l'empresa pública.

Fuertes Martínez[2] escriu: El Mobbing, assetjament grupal, moral o psicològic és una síndrome de patologia social, consistent en l'agressió subtil, sistemàtica i recurrent a un individu per part d’un grup, per quant l’individu assetjat es resisteix a la voluntat arbitrària del grup. Aquest maltractament s’infringeix amb repetides conductes grupals de menyspreu, ninguneix, faltes de respecte i, en general, distorsió perversa de la comunicació i dels significats que defineixen la identitat personal i social de la víctima.

Per altra banda, cal destacar que el gregarisme és un comportament primari, intuïtiu i típicament animal[3]; que moltes vegades s’emmascara com si fos un concepte de grup social. ¿Quantes vegades s’ha comparat la societat humana amb societats animals, com poden ser abelles i formigues? Aleshores, podem definir el gregarisme com: “La subordinació i integració que té cada membre d’un grup amb el grup” És a dir, se renúncia a tenir criteri propi o aquest se supedita al criteri genèric que té el grup, el qual és assolit com a propi. En sí mateix, aquest fenomen no és positiu ni negatiu; la intenció i les conseqüències d’una actuació posterior faran que aquest es decanti en un sentit o en un altre. Curiosament, ens podem trobar que, un a un, els membres d’un grup poden tenir una relativa bona relació personal amb la persona afectada pel mobbing i no obstant el grup, com a tal, rebutja a la persona, la fustiga i la castiga.

Què fa o què desencadena aquest fenomen? Sens dubte, en el gregarisme hi trobem un mecanisme d’identitat en forma d’efecte mimètic, pel qual tots els membres del grup s’igualen en una mena de “par inter paris” A més a més, com en tot grup humà, es produeix una dilució de responsabilitat, aflorant actituds i comportaments immadurs i manipuladors (sigui de forma conscient o inconscient) que influencien, quan no condicionen, a tot el grup. Així, una persona que per ella mateixa no té identitat pròpia, dins del grup té la seva parcel·la de protagonista per l’efecte simbiòtic igualitari abans esmentat. El grup li dóna protagonisme, seguretat i estabilitat. En definitiva, li ajuda a sortir del seu anonimat per integrar-se dins l’anonimat del grup, De quina forma? Per exemple, i dins d’un entorn laboral, invertint els termes, potenciant relacions socials enlloc de potenciar relacions professionals. Per què? Doncs perquè el grup no és un grup professional, és un grup constituït com a grup social dins d’un entorn professional (l’entorn passa a ser secundari) De fet, i estètiques a part, s’hi troben poques diferències en la idiosincràsia amb altres grups de constitució plenament endogàmica (la retroalimentació del propi grup), com poden ser les anomenades tribus urbanes.

D’aquesta manera, tota persona que pensa o esgrimís plantejaments diferents al grup, el grup els rep com si fossin “agressions” (doncs evidencien la diferència, que és interpretada com un enfrontament) o, també, es fica de manifest tots aquells plantejaments erronis que el grup pot tenir. I el grup (la majoria) mai s’equivoca, “sempre s’equivoca la minoria” Sigui com sigui, el resultat sempre és el mateix, el grup fa fora al “dissident”, ni se’l vol ni “se’l pot integrar” i contra més homogeni sigui aquest grup, més llunyà serà aquest desterrament. Però no sols se’l margina-desterra, hi ha tota una crítica destructiva i de desqualificació, encaminada a la cohesió i assertivitat del grup (eliminació del rastre deixat per possibles complexes de culpa)

Al principi, és possible que aquesta desqualificació només sigui professional (enfrontaments entre protocols d’actuació i criteris professionals, limitacions de funcions entre els diversos estaments professionals, ubicacions dins l’entorn laboral, etc.) Però més tard es passa al terreny personal, utilitzant recursos que són propis de situacions morboses que, fins i tot, arriben a la difamació: “Sembla...”, “Diuen...”, “L’han vist...”, “Sabeu que ha fet fulano/a...” Sempre són notícies “vox populi” sense cap fonament, sense cap font d’informació i, per descomptat, mai són ni poden ser contrastades. Atrapen la credibilitat de l’oient mitjançant la morbositat de la pròpia notícia.

A partir de la investigació de Leyman[4] s’han concretat fins a 45 pautes de conducta, que venen a constituir un programa sistemàtic i maquiavèlic per induir sentiments de por, hostilitat, desànim, descrèdit a la persona perversament assetjada.

El prestigiós i popular psiquiatra Enrique Rojas[5] distingeix fins a nou intel·ligències diferents: Intel·lectual, operativa, social; analítica, sintètica, discursiva; matemàtica, instrumental i “la intel·ligència per a la vida” En el gregarisme, produït en l’assetjament socio-laboral, hi trobem la incomunicació com a base del conflicte; ja que, mentre el grup preconitza un tipus d’intel·ligència (normalment operativa o tècnica) el “dissident” pot estar fent plantejaments d’intel·ligències del tipus intel·lectual, social o analític; amb la qual cosa sorgís el rebuig. En el fons, hi ha un component de por o, millor dit, d’inseguretat. L’ésser humà sempre té por a tot el que li és desconegut, el que no entén. En el cas del mobbing, una vegada superada aquesta inseguretat, s’actua de forma agressiva amb el rebuig a aquell que és atípic, el que està fora de la norma. Doncs, en una deformació de la realitat, s’interpreta “estar fora de la norma com equivalència a anormalitat” I, curiosament, s’etiqueta a la persona d’inadaptada, al no integrar-se (supeditar-se) al grup.

Aquest psiquiatra té una teoria força interessant: “La socialització de la immaduresa” preconitza que la societat actual és immadura i neuròtica, deguda en gran part a la pèrdua de un dels principals valors socials, la cultura, que ha caigut en picat per culpa de la televisió. Curiosament, els programes de televisió de més èxit són els anomenats “reality show”, basats tots aquests programes en un gregarisme imposat i limitat a un únic entorn.

Una cosa molt important, l’agressió del grup no ha de ser interpretada sols com a tal agressió, ha de ser interpretada com una resposta defensiva i inapropiada, davant “l’agressió intel·lectual del dissident” En definitiva, i encara que no ho sembli, la persona afectada pel gregarisme i assetjament socio-laboral no és l’única víctima, el grup també és víctima de sí mateix. La llàstima és que els membres del grup no en són conscients i solen morir en la seva pròpia endogàmia i ignorància.


[1] President de la Comissió Nacional de Medicina del Treball.

[2] Professor de psicologia expert en mobbing.

[3] Konrad Lorenz “Consideracions sobre les conductes animal i humana”, Planeta. Barcelona, 1985

[4] Heinz Leymann, “Mobbing, la persécution au travail”, Seuil. Paris, 1986

[5] Catedrátic de Psiquiatria de la Universitat Complutense de Madrid y director del Institut Espanyol de Investigacions Psiquiátriques

dijous, 15 de febrer del 2007

Gestió del silenci administratiu

“Nemo autem regere potest nisi quiet regi”

Quan s’adreça un escrit a qualsevol càrrec directiu de l’administració, es té el dret a una resposta, mai s’ha d’admetre el silenci com a contestació i s’ha de requerir aquesta resposta tantes vegades com siguin necessàries; a més a més, es té dret a rebre la resposta per escrit. El silenci administratiu només beneficia a qui l’efectua (encara que la llei digui el contrari) i rara vegada beneficia a l’administrat. Ja que, qui efectua el silenci, defugís de la responsabilitat que li és inherent al seu càrrec o bé intenta diluir-la dins el conjunt i context de l’administració (camuflatge) o bé declina aquesta responsabilitat (per activa o per passiva) vers el seu immediat superior jeràrquic (inhibició)

Insistint de nou, s’ha de tenir sempre present que la responsabilitat va amb el càrrec. Per tant, sempre es pot demandar aquesta responsabilitat a qui utilitza el silenci com a resposta. Qui refusa la responsabilitat del seu càrrec no és mereixedor ni del càrrec que ostenta ni de la confiança que han dipositat en ell. Un directiu està per solucionar problemes, no està ni per aparcar-los ni per generar-n’hi més amb el seu silenci. Aquest fet, cal reflectir-lo i denunciar-lo, mitjançant la responsabilitat subsidiària (corresponsabilitat) que tot superior jeràrquic té amb el comportament del seu subordinat. Així doncs, quan es faci la demanda de responsabilitat, és convenient efectuar una “escala” jeràrquica professional. Per aquesta raó, és aconsellable lliurar còpia de cada escrit que es faci al superior jeràrquic a qui hem adreçat l’escrit, tantes vegades com siguin necessàries (gota malaia) i pujant en cada ocasió un esglaó més dins d’aquesta “escala” jeràrquica.

S’han de documentar, cronològicament, tots els passos que es donin i deixar constància dels mateixos, mitjançant registre d’entrada de cada document i/o lliurant-lo per correu certificat. Mai s’ha de presentar el document original (principi de seguretat), s’ha de presentar còpia compulsada de cada document on hi quedi reflectit el seu registre d’entrada.

Si per qualsevol circumstància la demanda és molt urgent, i ja està ben documentada, enlloc de pujar per “l’escala” jeràrquica, es pot utilitzar “l’ascensor” que ens permet la llei, adreçant-nos directament al síndic de greuges. D’aquesta manera, es guanya temps i es força una resposta, doncs es trenca amb la dinàmica i inèrcia que té el silenci administratiu. Ja que, el síndic de greuges només té com a interlocutor vàlid a la conselleria (regidoria, ministeri, etc.) competent en la demanda.

És molt recomanable remetre una còpia de tots els documents que gestionem als sindicats, per si en algun moment ens volen fer costat (actitud activa) i ajudar-nos. També és bo tenir-los informats encara que no s’involucrin (actitud passiva); així, mai podran qüestionar (a l’administrat o a l’administració) els acords individuals assolits.

En el supòsit que el litigi arribi a terreny judicial (cosa poc probable, però no impossible), s’ha de tenir ben present el principi d’igualtat: “mai s’ha de denunciar organismes o institucions”, s’ha de denunciar persones i càrrecs de responsabilitat. Ja que, i com és obvi, ni organismes ni institucions fan cap mena de silenci, són les persones les que efectuen el silenci administratiu, en ús del seu càrrec i responsabilitat.

Per últim, no hi ha que defallir mai i és bo tenir present dues coses: Que tots els litigis tard o d’hora s’acaben i s’arriba a un acord, doncs la base democràtica del diàleg sempre aflora. I que tot aquell que desenterra la “destral de guerra”, tard o d’hora no li queda cap altre remei que tornar-la a enterrar.

Segre53